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domingo, 17 de febrero de 2013

No sé si es mi letargo anual,la falta de costumbre a cierto tiempo libre y  a tan poca libertad,si el incentivo de mi imaginación se ha dado a la procrastinación sin límites,las ganas.Si es morriña consentida o si es simple gilipollez interna,si es el invierno y su desalmada definición,si existe un ciclo de mareas al que culpar  científicamente de esto en mi sistema nervioso,pero estoy  en parada,parada cardíaca y no sé si me apetece ponerme en marcha,darme cuerda de nuevo,empezando por que  cada día que me levanto tengo más ganas de sencillamente dejarme caer y esperar el ritmo natural de las cosas para volver a salir a flote,ya sabes, no luchar contra tu naturaleza cada puto día,refugiarte en tu habitación,en tu música sin buscar respuestas,dejar de observar a ese mar de extraños en el tren y que te observen,dejarte llevar por la desgana hasta que tocar fondo sea el nuevo impulso,dejar de autoperfeccionarme en lo que no soy  e infligirme necesidades de este mundo civilizado y solo quererme así. La eterna duda.



miércoles, 7 de septiembre de 2011





Años 80,tres amigas,la discoteca del momento en una pequeña ciudad del norte.
Ella tenía 17 años y allí conoció a un chico mayor que ella.
Él le dio su primer beso torpemente,la iba a buscar al trabajo a diario y un día cualquiera 
desapareció de su vida.
Fue el primer chico en su vida y lo ha recordado al ponerle esta canción.
Nada importante,pero lo que nos hemos reído hablando de ello.

Me habría encantado vivir esa gran época tuya y verte en pleno estado adolescente,
pero sobre todo disfrutar de estos clasicazos en su mejor momento y
 de esos bailes lentos con los que hoy ya nadie obsequia a una chica.

Felicidades mamá.

lunes, 22 de agosto de 2011

Las previsiones meteorológicas confirmaban una importante tormenta eléctrica para el domingo.Tras una tarde bastante gris aunque tranquila,al caer la noche la luz decidió abandonarnos y la fina lluvia acrecentó su ritmo,en pocos minutos el cielo estaba oscuro y comenzó la sinfonía.Desde el último piso del edificio y tras el cristal previo al balcón observábamos atónitos como los relámpagos se sucedían frenéticamente cada dos o 3 segundos,iluminando el cielo,devolviéndonos al día por unos instantes junto al majestuoso estruendo de los truenos.Frases como "Mike,deberíamos bajar al refugio,la cosa está cada vez peor y allí estaremos a salvo"(voz de sheriff americano) se alternaban entre risas,salpicando nuestra emoción por las tormentas,mientras pegábamos la cara al cristal. A. cogió su teléfono de última generación y comprobó una vez más la previsión,la imagen del satélite nos situaba bajo el foco amarillo de la tormenta.El cielo no cesaba en hacerse notar,la lluvia se convirtió en granizo,la calle parecía querer inundarse y la "autóctonas" palmeras de  la acera de enfrente se sentían como en casa.Unos cuántos vecinos de calle asomaban desde el edificio de enfrente,la cosa se estaba poniendo cada vez peor,último piso y unas vistas excepcionales.Allí estábamos sumidos en aquella emoción infantil,frente a los tejados,con la única iluminación espasmódica del cielo haciéndonos reflexionar una vez más sobre lo primitivo que es el ser humano ante la naturaleza.

jueves, 11 de agosto de 2011

Cogiéndole el gusto a John Water's.

domingo, 19 de junio de 2011

sábado, 26 de febrero de 2011

DIOSA y punto.